Cuando el proyecto “Viñedos Sampedro y Alonso” era solamente un embrión, allá por el año 2017; los tres miembros que lo componemos, teníamos claro el resultado  de lo que queríamos obtener si emprendíamos el recorrido de este desafío tan emocionante.

Por nuestras cabezas solamente rondaba una idea, y era la elaboración de un producto que rayara la excelencia en  todo su conjunto y en todo su proceso, y para ello, por nuestra experiencia empresarial, sabíamos lo que implicaba y a todo lo que tienes que renunciar cuando elijes este camino; un camino que te aleja de los volúmenes y las economías de escala salvajes, un camino que te aleja de la masificación, un camino que te aleja de los costes más bajos que siempre comprometen la calidad, un camino que te aleja de tu ideal, de tu sueño y de tu ilusión.

Si bien es verdad, jugábamos con cierta ventaja en esta apuesta arriesgada por la exclusividad, la calidad sin limitaciones y la excelencia, y era que, contábamos con el mejor viñedo posible que se puede tener en El Bierzo, por su ubicación, por el tipo de suelo, antigüedad de las cepas y extensión.

Si a esto le añadimos el mimo, cuidado y respeto que le dispensan al viñedo y a las cepas durante todo el año, Pedro y Daniel; la consecuencia es un fruto óptimo que nos va a permitir materializarlo en este vino.

Al estar nuestra bodega y viñedos de uva “Mencía” ubicados en pleno corazón de El Bierzo (León), nos certificamos como miembros del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo; cumpliendo todos los requisitos y exigencias del mismo, pero con una idea innovadora, que nos hizo ser una de las primeras bodegas del El Bierzo en elaborar “Vino de Paraje”.

Nosotros contábamos con el sitio idóneo y de donde obteníamos una producción de “Mencía” sublime; con cepas casi centenarias, un terreno de características excelentes, con la inclinación y orientación sur-oeste, con las mejores horas de luz y calor y con una protección arbolada en la colina del viñedo que hacen del “Paraje Xardín”, un lugar único; único como el nombre de nuestro vino: “Xardín de Xampedro”.

Hoy, este proyecto, que no hace tanto solamente era una ilusión compartida por tres amigos, que creemos profundamente en nuestra tierra y en la generosidad de sus recursos, es una realidad, que se ha convertido en una pequeño-gran desafío para nosotros, que se ha ido abriendo paso poco a poco en unos cuantos rincones del mundo, empujado por toda nuestra ilusión y el respaldo por el orgullo de pertenecer a un lugar tan único y especial como es El Bierzo.

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